La CBF realiza una campaña para despolitizar la camiseta de la selección brasileña

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La Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) tenía todo preparado. Es la primera vez en la historia que vemos a una mujer en el mundo que está a punto de convertirse en futbolista profesional desde hace más de una década.

La versión oficial es que, en vísperas del Mundial, la confederación quiere «celebrar la pasión» del pueblo brasileño por la selección. Pero la idea de intentar distanciar a los camisas amarillas de la polarización política del país no es nueva.

«Nuestro mensaje es de ánimo. El fútbol no puede vivir sin sus aficionados. Y conectar a personas de todas las edades, lugares, colores, razas, ideologías y religiones con el fútbol es nuestro propósito», dijo Rodrigues.

Desde 2015, cuando se iniciaron las protestas contra el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff (PT), la camiseta de la selección ha sido utilizada como símbolo de la derecha. También lo utilizan los partidarios de Jair Bolsonaro (PL), derrotado en las elecciones presidenciales a finales del mes pasado por el petista Luiz Inácio Lula da Silva.

En las protestas que siguieron a la elección, se pudo ver a partidarios de Bolsonaro con uniformes de la selección nacional. Los opositores comenzaron a referirse a él como «la camiseta de la CBF», no la de Brasil.

En una fiesta de los partidarios de Lula en São Paulo, los seguidores del Partido de los Trabajadores (PT) gritaron que la amarilla de la selección era «nuestra», dando a entender que debía ser de todos, no sólo de un espectro político.

El mensaje coincide con lo que quiere la CBF, más aún cuando las elecciones terminan casi 20 días antes del inicio de la Copa del Mundo. El primer partido de Brasil será el 24 de junio contra Serbia.

En parte por ello, hubo malestar por el apoyo público de Neymar a Bolsonaro. Se había transmitido el mensaje de que los jugadores debían abstenerse de manifestarse antes de las elecciones. Pero nadie tuvo el valor de cargar contra el principal jugador del equipo.

La idea de la Confederación es que, en cada oportunidad, los directivos, los jugadores y el cuerpo técnico refuercen el mensaje de unidad. La consecuencia de esto sería despolitizar el amarillo del uniforme y hacer que nadie se sienta incómodo al llevarlo y ser identificado como partidario de Bolsonaro.

Unos minutos antes del anuncio de la plantilla de 26 jugadores, la CBF presentó un anuncio que había sido preparado por Yeap Filmes durante los últimos meses. Con una secuencia de imágenes de personas con la camiseta de la selección, la banda sonora fue la canción «Ela me Faz to Bem», de Lulu Santos.

El vídeo, en una versión de 30 segundos, se emitió en las cadenas de televisión.

La preocupación de la CBF es institucional, no comercial. La entidad aún no ha conseguido presentar a Nike su reclamación sobre el pago de derechos por la venta de camisetas. Como no recibe nada, la subida o bajada de la venta de uniformes no afecta a la tesorería de la confederación.